80 BALAS

80 BALAS

abril 26, 2016

 

Esta pieza visibiliza la sin razón humana, el ser que intenta manipular y dominar todo, desde la naturaleza hasta las personas y siempre actuando sobre el más débil. Pero la naturaleza que vuelve y retoma su lugar o que nunca se va. El hombre en su afán por medir y contarlo todo a veces se olvida de contar lo que pasa.
En este obra intervienen tres elementos clave, el espacio, un lugar abandonado donde el cemento impuso su ley pero la naturaleza recobró su lugar; una mujer, símbolo de fertilidad y de vida, alma mater del reino animal y la constitución, el reflejo formal de la ética del ser humano, la sombra de las intenciones del ser que quedaron en palabras. En esta acción se atraviesa el espacio y se atraviesan las palabras dejando un vacío, literalmente un hombre dispara a una mujer con perdigones evitando darle en el cuerpo y esta se sitúa frente a un texto sacado de la constitución Ecuatoriana en el que se vela por la integridad de la mujer y la equidad de género. Las balas van rodeando el perfil de la mujer y dejando su huella en el papel. En el año 2015 fueros 60 las mujeres asesinada y en lo que vamos de año 20, 80 balas, 80 agujeros, 80 vacíos. Pero la mujer actual posee una naturaleza luchadora que no se frena y que cada día es más fuerte.
Este trabajo cuenta con el vídeo que registra la acción y con el banner agujereado. El banner va dispuesto desde el techo y un foco ilumina su superficie dejando ver los huecos y proyectando haces de luz de cada uno de ellos. Por otra parte está la proyección del video que acompaña a la obra material y que se sitúa a un lado de la pieza en una pantalla.

De una forma especial queremos reivindicar y visibilizar los datos que nos cuentan una situación muy dura, los femicidios que sin ser más importantes que el resto de las muertes, están olvidados y la discriminación no cesa, así que nosotros tan poco cesamos. En el año 2015 hubo 60 muertes y en lo que vamos de año 20. Estos datos han sido proporcionados por DINASED que forma parte del Ministerio del interior de Ecuador, quien se encarga de investigar los casos de muertes por violencia de género.
Ecuador vive una realidad muy machista y más aún en las zonas costeñas, el trabajo empieza con la propia mujer que vive desde la tradición y la idea elitista de que el buen vivir es no trabajar cuando realmente se ejerce un sometimiento patriarcal dentro de las casas.
Henry Flores: cámara
Jesús Peñafiel: tirador
Alejandra Bueno: mujer

¿Dónde está la naturaleza?

Los temas ambientales están a la orden del día y cada vez más —o eso quisiéramos—somos más conscientes de lo determinante que es el equilibrio de la naturaleza para la vida humana. Sin embargo, las formas de vida que plantea lo urbano y los modelos de desarrollo económico que hemos implementado, generan claramente una relación de tensión con la misma. La ciudad, entendida como una materialización de presupuestos que nos remiten a la modernidad, representa la racionalización y la objetivación de la naturaleza. La idea de dominio sigue presente pese a que la naturaleza cada día nos muestra que no somos más que un pequeño punto en el universo. El antropocentrismo moderno que aún pervive, obvió el ínfimo lugar que tenemos en la inconmensurabilidad del cosmos, y que se pone de manifiesto cuando nos sentimos indefensos ante su furia, cuando se presenta una catástrofe natural o cuando somos conscientes que las consecuencias de los daños ambientales son democráticas y no discriminan ni por nacionalidad, raza, género u orientación sexual.

La naturaleza a todos parece importarnos pero, ¿por qué existen tantas dificultades de ser consecuentes con lo que se piensa y con lo que se hace? Ser conscientes, por ejemplo, de los daños en el entorno natural y vivir una vida de consumo, estar de acuerdo con causas ambientalistas pero lo único que se hace para apoyarlas es un me gusta en Facebook o firmar una petición online, o creer que un estilo de vida alternativo mediado por el consumo está contribuyendo al cambio, la tendencia ahora tan de moda de la vida sana o la obsesión por los productos orgánicos. Pensar la relación con la naturaleza engloba muchos fenómenos y acciones en relación a la posición que establecemos frente a la manera que pensamos, sentimos y actuamos, que tiene consecuencias directas o indirectas en la relación que establecemos con eso que algunos llaman naturaleza o Pachamama, Gaia o Madre Tierra. El día a día nos recuerda como somos parte constructiva de ella. La naturaleza ya no eso que “está fuera de nosotros”, somos naturaleza.

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